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Cristina Carrasco (ed.)

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5
On 19 mayo, 2015
Last modified:19 mayo, 2015

Summary:

Un conjunto de ensayos sobre cómo la economía tradicional ignora aspectos del trabajo que tienen que ver directamente con la labor de las mujeres. Historia, análisis y propuestas de la economía feminista.

Que la sociedad ha sido creada y modelada desde el punto de vista de los hombres y no del de las mujeres, ni mucho menos desde el humano —comprendiendo a ambos—, es algo indiscutible incluso para aquellos —leibnizianos ellos— que consideran que está bien que así sea. Es necesario, por lo tanto, para intentar adaptar el mundo conocido a ambos sexos, repensar todos, y todos es todos, los aspectos de la sociedad que tomamos como normales, establecidos o, incluso, universales, para intentar rediseñarlos y que tengan cabida tanto para hombres, como para mujeres. Esto incluye a la economía. La economía es la disciplina que, como bien dice Cristina Carrasco en la introducción, «goza de mayor poder social, más ahora que se la supone con dominio sobre la política».

En Con voz propia, tenemos un conjunto de ensayos sobre economía feminista; en otras palabras, teorías económicas que tienen en cuenta que la economía no es solo lo que los hombres creen, quieren, o hacen, sino que incluye el trabajo de las mujeres. Trabajo no equivale a empleo, error que comete la economía tradicional; hay personas que trabajan y no están cobrando por ello —la mayoría son, pero no exclusivamente, mujeres. El cuidado de la familia, de los niños y de los mayores, de los que tampoco están empleados, y de los que están empleados, pero necesitan comer, dormir, vestirse, suele recaer en las mujeres. Pero no se imputa a ningún presupuesto.

Tal y como está montado el sistema, los trabajadores son un elemento, una pieza, de las empresas. La empresa necesita estas piezas como necesita las otras, pero la fabricación de estas piezas, de los humanos, de los futuros trabajadores, le sale gratis a la empresa, cuando esta quiere un trabajador se le presentan personas ya terminadas, fabricadas, mantenidas y educadas. ¿Quién ha costeado esta fabricación? Desde luego el Estado, con prestaciones de menos de 300 anuales por hijo, no costea mucho. Así que la creación de futuros trabajadores recae sobre los ciudadanos sin ser imputada en los presupuestos de las empresas ni en los del Estado. Y un ser humano es una pieza muy compleja que requiere un mantenimiento que va más allá de lo físico —comida, ropa, salud…—, hay que mantener el bienestar emocional de las personas desde que nacen hasta que se incorporan al mercado laboral, como mínimo.

En una sociedad en la que ni la empresa ni el estado provee un sistema de cuidados para niños y niñas, y mayores, esta labor no pagada, este trabajo —que no empleo—, se lleva a cabo casi en la totalidad de casos, por las mujeres.

De esta situación cada vez más insostenible y anacrónica se han dado cuenta las mujeres —bueno, las mujeres en general no, solo las feministas, las mujeres en general están demasiado ocupadas diciendo que ellas no son feministas. Y de esto, a grandes rasgos, trata la economía feminista, y este libro en concreto.

Además de analizar temas como la visión androcéntrica de que el empleo —donde predominan los hombres— es lo deseable y lo que mantiene a la sociedad, sin tener en cuenta la otra parte de la dicotomía, el trabajo de cuidados, en este volumen se agradece que se dedique espacio a la economía en tiempos de crisis; centrándose en la crisis actual pero ilustrando comportamientos de crisis anteriores, y cómo afecta a los cuidados y a las mujeres que los practican; mostrando datos del trasvase de mujeres de empleo a cuidados y su repercusión en la economía.

Este libro intenta deconstruir todos los aspectos de la economía que necesitan una revisión más realista, incluyendo a hombre y mujeres. Las estadísticas de trabajos y rentas y su sesgo hacia lo masculino descartando la labor femenina —lo cual es crucial para poder saber en qué situación verdadera está la economía, investigando todas las variables económicas de empleo y trabajo; los Presupuestos Generales del Estado y las propuestas para hacerlos más inclusivos y ecuánimes; el análisis del sistema de rentas del IRPF e incluso una visión de la relación entre ecología, economía y mujeres.

Lee nuestra reseña de Desiguales por ley, de María Pazos Morán

Con voz propia no es un libro de economía, es un conjunto de ensayos, de historia y teoría sobre la economía tradicional y sus carencias, y la feminista y sus nuevos planteamientos. Si ya sabes qué intenta arreglar la economía feminista, esta obra ha juntado a voces expertas y analíticas que te proporcionaran argumentos y datos diseccionados e imprescindibles. Si no estás al corriente de cómo los sistemas económicos actuales ignoran a las mujeres, necesitas leer esta antología, hay mucho que debes saber.

No es, por lo tanto, un libro para economistas, sino para todas aquellas personas que forman parte del sistema económico, por ejemplo: tú.

Portada de la primera edición de Con voz propia
Con voz propiaCristina Carrasco

La economía feminista presenta una voz nueva y propia que sitúa el eje de la economía donde siempre tuvo que estar: en la sostenibilidad y dignidad de la vida humana.

La economía feminista no es ningún invento reciente. Su historia corre en paralelo a la del pensamiento económico y a la del feminismo, con un hito importante en los años sesenta del siglo XX. En ese momento, durante la segunda ola del pensamiento feminista, todas las disciplinas del conocimiento experimentaron su influencia, sus cuestionamientos independientes e innovadores.

La economía feminista cobró así cuerpo. Su objetivo: salir de los estrechos márgenes de un paradigma dominante, el neoclásico, cuyos presupuestos imposibilitan en la práctica el dar respuesta a las necesidades fundamentales de las personas.

Trabajo, empleo, cuidados, fiscalidad, indicadores, presupuestos... todo puede y debe debatirse con la voz nueva y propia de la economía feminista.

Textos de Cristina Carrasco Bengoa (Univ. de Barcelona), Amaia Pérez Orozco (doctora en economía y activista feminista), Mertxe Larrañaga Sarriegi y Yolanda Jubeto Ruíz (Univ. del País Vasco), Paloma de Villota Gil-Escoín (Univ. Complutense de Madrid), Lina Gálvez Munoz (Univ. Pablo Olavide) y Yayo Herrero López (activista de Ecologistas en Acción).