El Premio Nobel de Literatura es el máximo galardón de la letras, es el premio de mayor prestigio a nivel mundial —casi te diríamos interestelar1. Ninguna escritora Española lo ha ganado todavía, pero algunas han sido nominadas e incluso una de ellas ostenta un record de nominaciones sin haberlo ganado.

¿Quieres saber qué escritoras? Antes, te pondremos un poco en antecedentes sobre el premio y su sistema de nominaciones.

Los premios Nobel

Alfred Nobel (1833 – 1896) era un químico, ingeniero y escritor, que llegó a inventar varias armas entre las cuales estaba la dinamita —que también comercializó, y que contribuyó así a su fortuna. Parece ser que al fallecer su hermano, un periódico francés confundió a este con Alfred, y escribieron un artículo nada amable sobre la muerte del empresario armamentista inventor de la dinamita. Alfred Nobel se nos traumatizó un pelín por la imagen que descubrió que estaba dejando de sí mismo por ahí, por el mundo, y en su testamento legó casi la totalidad de sus bienes a la creación de cinco premios para destacar la labor de gente como él.

«Un recluso sin libros y tinta es, aunque vivo, un hombre muerto2
Alfred Nobel

Como cuarto premio, escogió la literatura, para que se destacase a una persona «que haya producido en el campo de la literatura las obras más sobresalientes y en una dirección ideal3». En otro orden de cosas, el Banco Sueco insistió en añadir un premio de economía como sexto Nobel —y esto aún no le encaja a todo el mundo, pero ahí está.

Nominaciones al Premio Nobel

Para presentar candidaturas al Premio Nobel de Literatura; pueden nominar, además de la propia Academia Sueca, tanto personas como instituciones, destacadas en los campos literarios o lingüísticos; los ganadores de años anteriores —esto, creemos que según los estatutos, solo se les permite a los que continúan vivos—, no necesitan invitación, pero al resto se les invita individualmente cada septiembre a proponer candidaturas. En España, por ejemplo, suelen proponer candidaturas entidades como la Asociación de Escritores en Lingua Galega, la Associació D’Escriptors en Llengua Catalana o la RAE. En la primavera siguiente se hace una criba de todas las candidaturas y la comisión de literatura de la Academia —compuesta por escritoras y escritoras de manera bastante igualada—, decidirá en ese septiembre la persona ganadora.

El Premio Nobel de Literatura

La Academia Sueca ha entregado 111 premios Nobel de literatura desde el primero en 1901 —si no te salen las cuentas, que sepas que no se otorgó en algunas ocasiones, coincidentes casi todas con las guerras mundiales, e incluso hubo años con dobles premiados.

La primera escritora en recibir el Premio Nobel de literatura fue Selma Lagerlöf en 1909; con ella, 13 mujeres lo han recibido hasta la fecha, y solo una era una escritora iberoamericana, la poeta chilena Gabriela Mistral que lo ganó en 1945.

Como ves ninguna española.

Escritoras españolas

Aquí viene lo bueno. La primera escritora española —o que escribía en español— en ser candidata al premio Nobel de Literatura fue Concha Espina. Fue nominada por muchas personas y entidades en 1926, no todas las nominaciones eran válidas, pero las que pasaron fueron las del ganador del Nobel en 1922, Jacinto Benavente, y tres hispanistas más, dos de Francia y uno de Italia. Ese mismo año, el propio Jacinto Benavente y cinco académicos, como él, de la RAE, proponen también  a la escritora Sofia Casanova. Ninguna de las dos resulto elegida, pero en ese año ganó una mujer: la única escritora italiana en obtener un Nobel de literatura: Grazia Deledda.

Al año siguiente Concha Espina vuelve a ser nominada, esta vez solo desde fuera de España; la propone el hispanista alemán Salomon Leopold Millard Rosenberg, desde la Universidad de California en Los Ángeles.

En 1928 vuelve a ser nominada, desde la Academia Chilena y desde una universidad sueca. Ese mismo año dos académicos de la RAE nominan a la escritora Blanca de los Ríos. Uno de esos académicos era el obispo Leopoldo Eijo Garay, que propone a esta escritora pero no la quiere ni en pintura como compañera de Academia, porque «En esta academia las únicas faldas que entrarán son las mías»4Sigrid Undset, la escritora danesa, recibió en 1928 el premio.

Concha Espina vuelve a ser nominada en 1929 —por más de una docena de profesores de diferente universidades—, en 1930, en 1931 —con más de 60 nominadores esta vez—, y otra vez en 1932. Veinte años después, en 1952, Jacinto Benavente, Jose María Pemán y Gerardo Diego, entre otros, vuelven a proponer su candidatura; Ya en 1954, un año antes de la muerta de la escritora cántabra, Jacinto Benavente insiste sin éxito.

Concha Espina fue nominada al Premio Nobel de Literatura en 8 convocatorias diferentes.

Y tú no la has leído.

¿Alguna más?

Las nominaciones a los premios Nobel son secretas hasta 50 años después de haber sido realizadas, por lo tanto solo se han hecho públicas las nominaciones hasta 1964. Sabemos que Ana María Matute fue nominada al menos una vez a partir de los años setenta, pero es muy probable que ya no estemos por aquí cuando las nominaciones de estos últimos años se hagan públicas. Tú igual sí, ponte un recordatorio en el móvil, en diciembre de 2064 ya se sabrán todas las veces que fue nominada Ana María Matute.

Así que, hasta 1964, solo 3 escritoras españolas fueron propuestas a la Academia Sueca, y escritoras hispanoamericanas 6.

En 1930 se propuso ala escritora Venezolana Clotilde Crespo de Arvelo, al año siguiente se nomina a la traductora cubana Laura Mestre.

Las nominaciones de Gabriela Mistral comenzaron en 1940, y se presentaron todos los años siguientes hasta que en 1945 obtuvo el Premio Nobel.

Gabriela Mistral recoge el Nobel

La poeta mexicana Maria Enriqueta Camarillo tuvo su oportunidad en 1951 y en 1959 la, también poeta, argentina Maria Raquel Adler.

La mítica escritora uruguaya Juana de Ibarbourou fue propuesta en 1959, 1960 y 1963.

Y con los datos de los que se disponen, este es el recuento total de escritoras en lengua española nominadas —y ganadora— del Premio Nobel de Literatura: 10.

¡Ay, Concha!

De entre las olvidadas, Concha Espina está muy olvidada. No la has leído, lo sabemos, pero no es del todo culpa tuya; solo hay ahora mismo dos libros suyos editados que puedas comprar de primera mano, la novela El metal de los muertos y el libro de viajes Singladuras. Pero si lo que quieres es tener un libro suyo, de segunda mano podrás comprar sus mejores obras a un precio muy reducido —aquí creemos en la segunda mano como si fuese la de Fátima—. Y si lo que quieres es leer —porque lo de los libros va de eso, ¿no?, de leer— en la biblioteca más cercana a tu casa o lo tienen o te lo consiguen. Te recomendamos que empieces por esta:

Portada de la primera edición de La esfinge maragata
La esfinge maragataConcha Espina
  • Renacimiento
  • 1914
  • Español
  • Novela
  • 382pp.

Florinda (Mariflor) Salvadores se va con su abuela al pueblo de Valdecruces, mientras su padre tiene que emigrar. En su viaje en tren se enamora del poeta Rogelio Terán y es correspondida, pese a tener acordado previamente un matrimonio con su primo Antonio, que resolvería la ruina familiar.

La miseria de la región impresiona a Mariflor: los hombres abandonan sus casas; Marinela ingresará en un convento como una salida desesperada a su situación; otras como ella misma se ven obligadas a aceptar matrimonios de conveniencia pactados por sus familiares...

Notas

  1. Es cierto que el Premio Literario Alienigena Atik que otorgan en Omicron Persei, abarca a más planetas que la tierra y su jurado es mucho más selecto, aunque el premio sea menos conocido en esta parte de la vía lactea.
  2. «En ensling utan böcker och bläc är en redan i livet död man» Alfred Nobel. Añadiríamos que una mujer muerta también, pero suena fatal, así que lo dejamos como está.
  3. Del testamento de Alfred Nobel [27/11/1895]: «som inom litteraturen har producerat det utmärktaste i idealisk rigtning» Durante años la Academia Sueca, intentando ser lo más fiel posible a sus deseos, interpretó ideal como idealista, a la hora de evaluar las obras de las candidaturas —rechazando así a escritoras y escritores menos soñadores. Ya no son tan simplones en este aspecto.
  4. Se negaba a que entrasen las mujeres, y así fue uno de los opositores a la entrada en la RAE de Emilia Pardo Bazán, Concha Espina o la propia Blanca de los Ríos para quien, sin embargo, quería el  Premio Nobel de Literatura.