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Mercedes Formica

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5
On 22 mayo, 2014
Last modified:5 octubre, 2014

Summary:

Memorias (1931-1947), de Mercedes Formica, es un libro que comprende dos de los libros autobiográficos, Visto y vivido, y Escucho el silencio, de la escritora y una de las primeras abogadas de España, Mercedes Formica, figura clave en cambios en el derecho de la mujer durante la dictadura.

Mercedes Formica (pronunciado fórmica a pesar de no llevar acento por ser un apellido de origen italiano) fue una escritora y abogada española nacida en Cádiz en 1916.

Muy desconocida para la población española, Formica fue una de las personas que más hizo por la mujer española durante la dictadura franquista. Una de las tres primeras letradas colegiadas en España, consiguió en 1958 reformar decenas de artículos legales, y redactar una nueva ley (1966) para mejorar la situación de la mujer.

Formica es una figura difícil de encasillar. Adscrita a la Falange de Primo de Rivera, no exactamente la misma falange de la dictadura, algo que ella misma repudiaba, parece estar siempre caminando por una línea que separa a los fascistas de los liberales. Si somos capaces de dejar los prejuicios aparte, da la sensación de que Formica en realidad fue una persona muy juiciosa capaz de realmente tener una visión imparcial y crítica de ambos bandos de la guerra, de los vencedores y los vencidos.

Escribió cuatro tomos autobiográficos, Visto y vivido (1931-1937): pequeña historia de ayer (1982), Escucho el silencio: pequeña historia de ayer II (1984), que abarca de 1937 a 1947, y que ahora la editorial Renacimiento ha reunido en un único tomo: Memorias (1931-1947). Otros dos tomos completan la tetralogía: Espejo roto y espejuelos (1998) y Un aroma corrompido (inédita).

Estas Memorias, de no ser por dar una buena sensación de rigor en los datos, están más cerca de la novela histórica que de la autobiografía. La manera en la que la autora narra sus vivencias tanto desde antes, como durante y después de la guerra, proporcionan una lectura amena; quizás el defecto más curioso de este libro y la virtud más agradecida para el lector. No averiguaremos mucho sobre los sentimientos, a veces ni siquiera sobre los eventos, de la autora, pero desde luego nos acercará a las sensaciones e historias de gente conocida y desconocida de Formica, y nos pintará un cuadro intenso y lleno de matices de la vida en esa época convulsa de la guerra civil y comienzo de la dictadura.

Este libro nos a dará una visión muy equilibrada, nada partidista de esos años oscuros de la historia española y nos preparará para el siguiente tomo en la vida de esta mujer crucial en el desarrollo social de España, y en concreto del de la mujer.

 

  •  Portada de Memorias de Mercedes Formica

    Memorias (1931-1947)Mercedes Formica

    • Renacimiento
    • 2013
    • 978-84-8472-815-3
    • Español
    • Biografía
    • 487pp.

    Esta obra abarca unos años abismales de la historia de España; comprenden dos partes, la primera lleva por título Visto y vivido, y, la segunda, Escucho el silencio. Precisamente por su temprano compromiso con el movimiento falangista, la abogada, historiadora y novelista, fue relegada por unos y por otros, si se tiene en cuenta su pertenencia a una clase acomodada, y, a la vez, su actitud defensora de los derechos de la mujer, lo que al fin logró con la reforma del Código Civil.

    No le quepa la menor duda al lector que las nítidas evocaciones volcadas en estas páginas acerca de la caída de Alfonso XIII, la proclamación de la Segunda República, el estallido de la guerra civil y la primera posguerra, no pasan en absoluto inadvertidas, por lo que la revisión crítica de una época, acompañada de jugosos comentarios sobre sus usos y costumbres cotidianas, está ahora servida y al alcance de todos.

    No en vano este personaje fue retratado por la famosa fotógrafa de la Agencia Magnum, Inge Morath, en su visita a nuestro país; la propia abogada escribió: «En estos años la vida se había convertido en un bien frágil, de exigua consistencia y mucho valor, parecida a un vaso lleno de sangre que se pudiera derramar en cualquier momento». Alfredo Taján