book by:
Paloma Díaz-Mas

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Rating:
5
On 29 septiembre, 2014
Last modified:18 octubre, 2014

Summary:

Un pequeño tesoro de libro que analiza muchos de nuestros comportamientos humanos al compartir nuestra vida con un ser al también que cuidamos.

Los gatos se cuentan entre ese conjunto de los animales con los que más convivimos los humanos:, de los mamíferos son, junto a los perros, las mascotas preferidas de la gente pero, a diferencia de estos, los gatos están a medio camino entre un animal dócil, domesticado, y uno salvaje con el que meramente compartimos un espacio. Esta es la razón principal por la que tienen mala fama entre mucha gente que, comparándolos inconscientemente con los perros, los consideran animales falsos, altivos y comentan su independencia con desprecio.

Paloma Díaz-Mas tenía una gata, Tris-Tras, una mascota que dejaba huella con su presencia, pero dejó quizás más en su ausencia. Su muerte es el detonante de esta narración que habla de nuestra adaptabilidad, de cómo variamos nuestras costumbres, espacios y personalidad a la compañía de un ser que, a pesar su fama de autosuficiente, precisa de nosotros para su manutención y disfruta, y demanda, nuestra compañía. En este sentido carece de importancia si este libro habla de gatos, niños, o personas mayores. Las reflexiones que nos vamos a encontrar son aplicables a cualquier relación de dependencia, y a nuestra manera de acostumbrarnos al otro.

Comprobamos, de paso, cuán rutinaria es nuestra vida y hasta qué punto somos nosotros mismos animales de costumbres. Difícil hacer las cosas cada vez de una manera, porque estamos acostumbrados a obrar de forma mecánica, acomodados en nuestra rutinas.

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Si el que los gatos sean o no los protagonistas de esta obra es irrelevante para su disfrute, las disquisiciones de la autora podrían serlo también, porque si algo destaca en la lectura es el deleite de la prosa de Paloma Díaz-Mas que, una vez más, como en todas sus obras, destaca por su fluidez y belleza a partes iguales. Para sumar a esa narrativa hay un par de elementos extraliterarios que deberíamos tener en cuenta: el primero es que este libro es extensión breve; y el segundo es que es un libro encuadernado en tapa dura en formato de tamaño mediano, tirando a pequeño; es, como dice la contraportada: «una joya para cualquier buen lector», y no miente. Sinceramente, todas estas características físicas en otro libro no serán tan salientables, pero tratándose de un texto como el que alberga, convierten este sucinto tratado de comportamiento felino, de comportamiento humano, en uno de esos libros que atesorarás como lo que es: una joyita literaria.

 

Portada de la primera edición de Lo que aprendemos de los gatos
Lo que aprendemos de los gatosPaloma Díaz-Mas
  • Anagrama
  • 2014
  • 978-84-339-9780-7
  • Español
  • Novela
  • 128pp.

Los seres humanos –piensan el gato– tienen una irremediable tendencia a entender las cosas al revés. Por ejemplo, si ven un libro que se titula Lo que aprendemos de los gatos, probablemente creerán que trata de lo que los humanos pueden aprender acerca de los gatos, para conocerlos mejor (cosa que, dicho sea de paso, tampoco estaría de más); sin embargo, para cualquiera que sea capaz de pensar con claridad, resulta evidente que Lo que aprendemos de los gatos significa otra cosa: lo que los humanos pueden aprender a partir de los gatos, es decir, lo que los gatos pueden enseñarles.

Este tipo de errores se producen porque los humanos parten de la absurda creencia de que son animales superiores, cuando todo el mundo sabe que los animales superiores son los gatos. Los gatos –piensa la autora de este libro– tienen mucho que enseñarnos, pero para ello hace falta que estemos atentos y dispuestos a aprender. Son cariñosos, pero nunca sumisos, así que nos enseñan a pactar nuestra convivencia día a día. Confiados sólo si sabemos ganárnoslos poco a poco, ejercitando la virtud de una conquista paciente. Domésticos e independientes, como fieras aclimatadas a nuestro hábitat. Los creemos indefensos, pero en realidad están mucho más preparados para sobrevivir que nosotros.

Bajo su piel de seda se ocultan las garras de una fiera y un cuerpo atlético envidiable. Y, cuando los vemos jugar, exhibiendo su magnífica forma física, o dormir plácidamente sobre nuestro sillón favorito (sí, ese sillón donde los gatos nunca nos dejan sentarnos) envidiamos también su capacidad para vivir intensamente ese instante; sin atormentarse, como hacemos nosotros, por un pasado que ya no existe y un futuro que tal vez no llegue.