La historia de la literatura escrita por mujeres está llena de escritoras olvidadas, independientemente de su calidad o éxito en su época.

Y resulta que una de las escritoras más importantes de la historia de la literatura escrita por mujeres es siempre la misma escritora, en cualquier cultura, país o idioma: la primera.

La primera novelista

Beatriz Bernal escritora nacida en Valladolid, y que pasó su vida en el siglo XVI, no fue la primera escritora de España 1; sin embargo, por lo que se sabe hasta la fecha, fue la primera novelista española.

Podemos decir esto con bastante tranquilidad dada la información de que disponemos, pero, en aras de la precisión, deberíamos especificar que fue la primera mujer, de la que tenemos constancia, que publicó una novela —pero es una frase muy larga y no suena tan bien, la verdad sea dicha.

Esta precisión es importante, indica que puede haber habido alguna otra mujer que haya escrito una novela —pero que no se llegase a publicar—, también puede haberse publicado y que no la hayamos encontrado, o quizás algunas de las novelas que consideramos anónimas, o firmadas con nombre de hombre, sean de autoría femenina. Por ejemplo: Santa Teresa de Jesús parece haber escrito en su juventud —lo cual la situaría unos años antes que Beatriz Bernal—, y junto a su hermano, una novela de caballerías2 —de las que era una aficionada lectora—; pero nunca se ha encontrado esa novela, e incluso hay quien duda de su existencia en un primer lugar; la famosa novela de caballerías, Palmerín de Oliva (1511) podría haber estado escrita, además de por Francisco Vázquez, por su madre Catalina Arias, pero no está claro del todo.

Lo que sí está claro a día de hoy es que Beatriz Bernal escribió Don Cristalián de España (1545), y no parece haberlo hecho en conjunción con nadie.

¿Qué sabemos de Beatriz Bernal?

Lo poco que se sabe se sonsaca de un puñado de documentos, las peticiones de licencia de impresión y reimpresión, y la portada, de su novela, y algunos datos de un par de pleitos legales en los que se vio envuelta, y cuyas transcripciones se conservan.

Era una Dama —o sea, mujer de buena familia— y estuvo casada (desde 1528) con Cristobal de Luzón, un escribano con el que no parece haber tenido descendencia. Enviuda y se casa de nuevo alrededor de 1534, con Juan Torres de Gatos, bachiller vallisoletano y relator de la Real Audiencia, que fallece en un par de años. Antes de morir tienen una hija: Juana de Gatos.

La dama del abanico, oleo del pintor Alonso Sánchez Coello. En el Museo del Prado.

Un ejemplo de cómo podría haber sido la apariencia de Beatriz Bernal, de la que no se conoce ningún retrato: Retrato de una dama española de entre 1570 y 1573.
La dama del abanico, oleo del pintor Alonso Sánchez Coello. En el Museo del Prado.

En dos pleitos legales la propia escritora declara su edad así que, restando años, podemos situar su fecha de nacimiento entre 1501 y 1504.

En 1537, a través de un mediador, solicita la licencia de impresión al Consejo Real de su novela, titulada: «Historia de los invitos y magnánimos cavalleros don Cristalián de España príncipe de Trapisonda y del infante Luzescanio su hermano, hijos del famosíssimo emperador Lindedel de Trapisonda» — Don Cristalián de España—. No se consigue la licencia en el primer intento, pero finalmente se publica en Valladolid en 1545.

La novela no va firmada con su nombre pero, curiosamente, sí se admite en la portada que está escrita por una mujer, algo que en el propio texto se menciona; así en su primera edición esta novela de caballerías se atribuye a una «señora natural de la noble y mas leal villa de Valladolid», pero en la reedición de 1587 la portada ya dice «por doña Beatriz Bernal, natural de la muy noble villa de Valladolid»; este cambio viene dado a lo mejor en parte porque para esta segunda edición Beatriz Bernal ya ha fallecido y su hija atestigua la autoría de la obra para solicitar la licencia de reimpresión; en ese punto ocultar el verdadero nombre ya no tenía tanto sentido.

El hecho de que su hija solicite la licencia de reimpresión en 1584, cuando declara que su madre ya había fallecido —y Juana de Gatos parece estar pasando penurias económicas—, y que en 1562, la escritora había dictado su testamento, delimita que debió de fallecer entre esos dos años. Su hija solicita ser enterrada con su madre en la iglesia del monasterio de Sant Pablo de Valladolid, lo cual nos da la pista sobre la localización de su sepultura.

Valladolid en 1574. Hasta 1596 Valladolid fue una villa; Felipe II le otorga el rango de Ciudad.

Valladolid en 1574.
Hasta 1596 Valladolid fue una villa; Felipe II le otorga el rango de Ciudad.

Por los textos de los pleitos legales podemos averiguar algunos datos insustanciales como sus posesiones, medios de vida y dotes, y biografía sobre su hija y yerno y sobre la buena biblioteca que esta tenía al morir. Más allá de dar color y realismo a su biografía —incluso como biografía de una familia de madre e hija del siglo XVI y del comportamiento masculino que tuvieron que sobrellevar— no aportan más sobre su obra ni su biografía.

La primera novela

Al igual que las novelas de vampiros, la novela negra o las distopías en esta década, las novelas de caballerías en la España del siglo XVI estaban de moda; esta analogía es más que precisa: las novelas de caballerías tenían también la misma fama entre la crítica de la época; de ahí que Cervantes escribiese El Quijote.

Al contrario de lo que se creyó durante mucho tiempo, las novelas de caballerías no eran una lectura de gente adinerada, se han encontrado estas novelas entre las herencias y listados de posesiones de gente de clase humilde, y textos de estas gentes relatando su fervor por el género —ya hemos mencionado que Santa Teresa de Jesús era una seguidora de este tipo de historias3.

Don Cristalián de España se escribió antes de 1537, que es cuando se pide la licencia para publicar la novela. Conseguida esta, se publica en 1545 y se traduce al italiano y publica en Italia en 1558 y 1609 —algo no tan extraño en esa época dado el auge de este tipo de novelas en Europa.

Dividida en cuatro partes, con 138 capítulos y más de seiscientas páginas, en formato folio (25-32cm de alto), cuenta con docenas de personajes de los cuales un número alto son femeninos4.

Hay muchos ejemplos de la divulgación de esta novela; personajes y título salen mencionados en otras novelas, un poema de Góngora, críticas y documentos legales —se menciona incluso a un hombre que era capaz de recitar la novela de memoria.

Comenta al soneto XXVII de Góngora.

En el segundo tomo de las obras de don Luis de Góngora, comentadas por José García de Salcedo, este escritor y coronel comenta el soneto XXVII. «Estrellóse la gala de diamantes/tan al tope, que alguno fue topacio,/y aun don Cristalián mintió finezas.»

¿Cómo leer Don Cristalián de España?

Esa, para variar, es la pregunta clave. Si ya es una duda pertinente al 98% de los libros de escritoras del siglo XX, en este caso lo es más aún. Desde su segunda edición no se ha reeditado esta novela, y solo se conservan poco más de una docena de ejemplares, de una u otra edición, en bibliotecas de todo el mundo; así que no existe una edición a la venta ni en segunda mano.

Se pueden conseguir en versión digital, en formato PDF, la primera edición y la segunda. Pero ten en cuenta que son fotografías de las páginas de los libros originales y, aparte de poco prácticas, no son realmente legibles —ni siquiera se parte de ediciones con el texto intacto. Además están en español del siglo XVI, así que si no tienes costumbre de leer en castellano antiguo, va a ser duro de digerir; y durante el equivalente a por lo menos más de mil páginas de un libro de tamaño medio actual.

También puedes comprar en papel una réplica de la segunda edición, pero no te garantizamos que sea algo más que las fotos impresas —y en la descripción de esa editorial de impresión bajo demanda, parece que solo imprimen la primera mitad de la novela: partes I y II. Lo cual es raro.

La mejor manera de leer esta obra es con la edición, adaptada a un español moderno, corregida y comentada, del escritor y filólogo estadounidense Sidney Stuart Park, quien dedicó su tesis a esta ardua tarea y acabó publicando un libro de cuatro volúmenes, y un total de 2108 páginas. Pero tampoco está a la venta —existen algunos ejemplares en la Biblioteca Nacional de España.

Portada de la primera edición de Don Cristalián de España
Don Cristalián de EspañaBeatriz Bernal
  • Juan de Villaquirán
  • 1545
  • Español
  • Novela
  • 635pp.

«Don Cristalián de España. Historia de los invitos y magnánimos cavalleros don Cristalián de España príncipe de Trapisonda y del infante Luzescanio su hermano, hijos del famosíssimo emperador Lindedel de Trapisonda» es una novela de caballerías.

Publicada por primera vez en 1545 constituye la primera novela publicada por una mujer en España, convirtiendo a su autora, Betriz Bernal, en la primera novelista española conocida.

Dividida en cuatro partes, narra las aventuras de los caballeros Cristalián y Luzescanio, hijos de Lindedel, y las de muchos otros caballeros y múltiples personajes en esta novela coral.

Así que ahora ya sabes, por lo menos, quién está considerada como la primera novelista española, la escritora del siglo XVI, Beatriz Bernal.

Notas

  1. Se suele otorgar esta posición a Leonor López de Córdoba, cuyas Memorias (1430) constituyen, no solo el primer texto de una mujer española que tenemos, también son el primer escrito autobiográfico en castellano.
  2. Primera mención a esta historia en FRANCISCO DE RIBERA, Vida de Santa Teresa de Jesús, introducción, notas y apéndices del P. JAIME PONS, Barcelona, Gustavo Gili, 1908, págs. 99-100.
  3. «Era aficionada a libros de caballerías[…] Y parcíame no era malo con gastar muchas horas del día y de la noche en tan vano ejercicio, aunque escondida de mi padre. Era tan extremo lo que en esto me embebía, que, si no tenía libro nuevo, no me parece tenía contento.» Los libros de la Madre Teresa de Iesus, fundadora de los monesterios de monjas y frayles Carmelitas descalços de la primera regla. Salamanca: Guillelmo Foquel, 1588. Tomo I, página 37.
  4. Judith Whitenack estudia cómo hay unos 70 personajes de doncellas en aventuras concretas y que en cada episodio o aventura hay siempre al menos un personaje femenino. Además destaca el protagonismo que se le da a la doncella guerrera Minerva. Whitenack, Judith. «Emphasis Added: An Introduction to Beatriz Bernal’s Don Cristalián de Espana» Monographic Review, 12 (1997): 24-38.