Alba Ballesta (Orihuela, 1991) estudió traducción e interpretación en la Universidad Autónoma de Barcelona, forma parte del colectivo literario Gilles de Rai y el año pasado, a raiz de haber ganado el Premio Joven de Narrativa de la Complutense, vio publicada su primera —y magnífica— novela: Rari nantes.

Lee nuestra reseña de Rari nantes, de Alba Ballesta

Esta historia comenzó como un cuento ¿qué te llevó a darle más recorrido y convertirlo en novela?

El relato me pareció insuficiente. No le concedía todo el protagonismo que debería a Conrad Desmond, merecía que se hablase más de él y de sus obsesiones. Luego, al terminar la novela mi insatisfacción aumentó, igual que el número de páginas que componen esa historia, lo que constituye una buena excusa para seguir escribiendo, aunque ya no sea sobre Conrad.

¿Cómo surgió la idea de la trama de Rari nantes?

En realidad, no comenzó con un relato, sino con una carta ridícula, una correspondencia nunca correspondida a Juan José Millás, en la que quería decirle que acababa de sucederme algo parecido a lo que más tarde le sucedería a uno de los personajes de Rari nantes¸ Álvaro Aliaga. Resulta que en ese momento yo escribía un intento de novela fallida, cuyos personajes y trama se parecían sospechosamente a un libro de Millás que cayó en mis manos entonces, El desorden de tu nombre (que para más inri había robado, pero no de una librería, eso nunca lo haría).

No solo te atraen tus escritores —Clara Dubasenca, Carlos Desc— sino el mundo que rodea a la escritura —investigación, crítica, elitismo— ¿son simplemente personajes que resultan ser escritores o quieres hacer algún tipo de comentario sobre el mundo literario?

Ante todo quería divertirme. Los comentarios literarios los reservo para los trabajos y tesinas que debo escribir en el máster que curso ahora. Me apetecía precisamente desacralizar aquello que tantas veces se ha considerado sagrado, como la literatura. El personaje de Álvaro, profesor de literatura para colmo, se encarga en buena parte de ello: elabora teorías imposibles sobre la división del canon entre rusos y franceses o sobre el orden en que una biblioteca debería estructurarse. No debemos olvidar aquella lección de Gil de Biedma que dice que uno empieza a comprender más tarde que la vida iba en serio, así que mientras se pueda hay que seguir jugando.

En la novela dices que los personajes son «más interesantes incluso que los propios escritores que los crearon», ¿por eso conviertes en personajes a escritores? ¿para inventarles una vida más interesante que la de los escritores reales?

También digo que el mejor halago que se le puede hacer a uno es que le digan que parece un personaje de ficción. Me fascinan esos seres híbridos, entre personas y personajes. No podría escribir sino sobre aquello que me interesa. Si luego resulta interesante al lector no está nada mal.

Reescribes, no revisas, corriges mucho… ¿cómo es tu proceso de escritura?

Es bastante inestable, soy una escritora infiel que va saltando de un relato a otro por impulsos. Corrijo lo menos posible porque la tarea de relectura es tan tortuosa y siniestra como el efecto de dos espejos colocados uno frente a otro.

Tu novela ganó un premio y fue publicada por una editorial de prestigio; si no hubiese sido así, ¿hubieses optado por la autopublicación?

No hubiese optado por la autoedición, y menos con una primera novela con la que me sentía un tanto insegura. Necesitaba el criterio de alguien ajeno a mí y cuya opinión tuviera peso. Por eso decidí enviarla al concurso, es muy difícil publicar un primer libro, pero ese tipo de premios son una puerta posible a la que llamar.

Perteneces al Colectivo Gilles de Rai y has participado en sus cabarets literarios ¿cómo vives esas experiencias?

En el colectivo se explota al máximo ese juego que reivindicaba antes, por eso los disfruto tanto. En Barcelona organizan dos cabarets literarios al mes, en los que mucha gente participa de una forma u otra, ya sea leyendo encima del escenario, como elaborando las presentaciones, los carteles, grabando o fotografiando. Por un lado, me interesa mucho escuchar los textos en boca de sus creadores, creo que la voz es el rasgo más valioso de una persona. Por otro, es una excusa maravillosa para divertirse y emborracharse en nombre de la literatura. Si alguien se anima a venir, el próximo será el 19 de marzo y yo estaré por allí.

¿Estás escribiendo algo, o necesitas un descanso, un distanciamiento de esta historia?

Tengo todo bien dispuesto para otra novela. Solo tengo que emanciparme de unas cuantas obligaciones académicas (y otras que no lo son tanto).

Recomiéndanos a alguna escritora española actual.

Jenn Díaz. Me cautivó Es un decir, una de las historias en primera persona más desgarradoras y bellas que he leído últimamente. Admiro también sus artículos en Jotdown y el diario que se publicó no hace mucho en La tribu de Frida, a pesar de que sé que le da rabia que la feliciten más por esos escritos que le llevan tan poco tiempo que por sus novelas.

 

Booktrailer de Rari nantes

Portada de la primera edición de Rari nantes
Rari nantesAlba Ballesta
  • Gadir
  • 2015
  • 978-84-942993-9-1
  • Español
  • Novela
  • 236pp.

Álvaro Aliaga, el protagonista de Rari nantes, es un profesor de literatura que un día se queda helado al encontrar, por pura casualidad, una novela protagonizada por él mismo. La frenética búsqueda de su autor, al que considera un usurpador, dará lugar a una singular relación rodeada de misterio, a través de la cual Alba Ballesta somete al lector a un brillante juego literario: ¿Quién es el lector y quién el autor? ¿Es preferible ser real o ser un personaje de ficción?

La novela es un homenaje a la literatura —en el que desfilan Dostoievsky y Flaubert, Zola, Julio Verne, Unamuno, Machado Max Aub, Bolaño y tantos otros— y al mismo tiempo un mosaico de personajes cuya humanidad conmueve al lector. Ellos son como “rari nantes”, los escasos nadadores supervivientes al naufragio de La Eneida, que “comparten un mismo fin, el objetivo de salir a flote, de dejar de nadar sin rumbo”….

Rari nantes es una novela compuesta dentro de una novela, cuyos misterios se desvelan gradualmente ante el lector, pero no del todo antes de la última página.