Hoy comienza la LXXXV Feria del Libro de Madrid, o lo que es lo mismo, y deberíamos dejarnos ya de numeritos romanos, la octoges… ogtogentimo… trigésimomáscicuentési… bueno, la 85ª edición de la Feria del Libro de Madrid. No me líes más.
Este año está centrada en torno al humor. Cómo dice Eva Orúe, la directora de la Feria del Libro de Madrid:
El humor, esa cosa tan seria. En la dosis adecuada, es «el anestésico que nos permite meter el dedo hasta el fondo de la llaga» (versión Marta Sanz); la vaselina (versión Rosa Belmonte) con la que «cualquier cosa entra mejor».
Desde hoy hasta el 14 de junio, en el parque del Retiro de Madrid, podrás ver, en más de 350 expositores, lo exagerada que es la producción literaria de este país. Y podrás conseguir —muchos, muchos marcapáginas— que tu escritora favorita te firme uno de sus libros —esta parte me gusta más; la de los marcapáginas también, no te creas.
En la página de la feria tienes un listado de todas las firmas; prácticamente todas las escritoras que han publicado un libro en esta temporada estarán durante estas dos semanas en la feria.
La feria ya estaba antes que tú
Una celebración del libro parecida comenzó en 1934, pero se vio interrumpida por la guerra civil; en 1944 se instaura la Feria Nacional del Libro, creada por el gobierno, y que no solo se celebraba en Madrid. Ya en 1982 se crea la Feria del Libro de Madrid. No es trampa del todo, era el mismo tipo de feria con casetas y libros —no olvides los libros porque sin ellos las casetas son una caca; sobre todo las actuales comparadas con las antiguas (si ya lo dicen los reaccionarios: «con Franco las casetas de las ferias eran mejores…»)

Y como siempre, charlas, presentaciones de libros y otras actividades. Yo no me perdería casi ninguna este año. ¿Nos veremos en la feria?, ¿eh?, ¿te vas a quedar con la duda?, ¿te pasarás y nos vemos?, ¿iré? ¡Ah! ¿Quién lo sabe?
No, no voy a ir.
Las ventas
Esta es una feria para vender, aunque a veces parece que es una feria para no vender y quejarse de cómo el universo se acerca a su fin, y la humanidad, tal y como la conocemos, se extinguirá en unos años si no conseguimos que cada año se venda más en Madrid en esos quince días. Además, no olvidemos que toda España se desplaza hasta la capital para comprar, así que la feria es una medida supercientífica de cómo funciona la cultura en este país. O igual no es así, no sé bien. Así que, por favor, compra en la feria, no compres el resto del año que no importa un bledo; lo más importante es que centremos las compras en la feria, para que luego no haya lloros. Que los habrá; si este año se vende un 10% menos, las editoriales tendrán que, con toda la razón, matar empleados en julio, sin perder tiempo, y sacrificar a sus hijos mayores.

¿Vas a ir a la feria? ¿Has ido ya? Cuenta tu experiencia y comparte una foto con una escritora, que no se diga.