
Las niñas desaparecidas
Seguida de La llama de cera
Las niñas desaparecidas
La novela narra la historia de Amparo y Mercedes, dos jóvenes descritas como «criaturas deshechas» que huyen de su pueblo natal (Torremar, en Santander) sumidas en un estado de profunda angustia e inquietud.
En su huida, viajan a Sevilla y terminan refugiándose en la clausura de un convento, donde buscan el amparo de la vida monástica.
La trama profundiza en la psicología de estas mujeres recluidas, sus cartas, y el contraste entre el horror de su situación pasada y el ansia de liberación y misericordia dentro de la estricta disciplina del convento.
Un retrato de la situación de las mujeres a principios del siglo XX, cómo las jóvenes quedan atrapadas entre el deseo de una vida moderna, independiente y espiritual, y el peso asfixiante de un entorno rural o burgués conservador que las empuja a la abnegación absoluta.
La llama de cera
Una vez más Concha Espina muestra la situación de las mujeres de la época atrapadas entre los conflictos familiares, los secretos guardados y la asfixia espiritual en una pequeña comunidad rural donde el «qué dirán» y la religión se viven de forma implacable.
Una exploración de cómo los errores del pasado o los amores trágicos persiguen a los personajes en un entorno cerrado. El orgullo, el rencor y la devoción se mezclan en las dinámicas de la familia protagonista, donde las mujeres suelen llevar la peor parte del sufrimiento físico y emocional.
