
Esclavitud y libertad
Diario de una prisionera
«CONFIDENCIA
Esta parece la clásica fórmula del autor que prologa su libro asegurando que nunca le pensó publicar, y añadiendo que cede a la obsequiosa tiranía de unos amigos, anfitriones de aquella inevitable publicación.
Una vez más, y fatalmente, se repite aquí la confesión de inculpabilidad sobre el oreo de unas páginas intimas.
Y leo estas con el asombro de lo desconocido, al año de haberlas compuesto, secretamente, en mi tierra de Cantabria, bajo la furiosa galerna del Frente Popular, cuando este contubernio político convertía una parte de España en campos de muerte, de incendios y de persecuciones inconcebibles.
Un mandato oscuro de la profesión, un resorte doloroso de la sensibilidad, me impusieron el ineludible quehacer de la pluma, en mi retiro aldeano de Luzmela que nada tenía de apacible ni de seguro, pero que estaba rodeado de un frondoso jardín con tapiales severos, yedras y parasitarias propicias al escondite y al nido.»
