En la mañana del 18 de febrero de 2026, comenzó a extenderse por X (antes Twitter) que la escritora mexicana Elena Poniatowska (París, 1932) había fallecido.
El responsable de su muerte no era otro que el infame Tommaso Debenedetti; famoso asesino en serie de escritoras y escritores; y algún que otro Papa.
Como en todos los casos anteriores no había cadáver, pero tenía todo el sentido porque todas esas muertes eran mentira —tan solo son tuits que el amiguetti Debenedetti se dedica a escribir —dice—, para ver si los grandes medios pican. Y sí —me temo—, pican.
El bulo poniatowskano
Tommasino creó una nueva cuenta en la red social X bajo su nombre (@TDebenedettiX, activa al escribir esto) y otra simulando ser de la editorial Alianza de México (@AlianzaEdMx, borrada unas horas después) de la que retuiteó la noticia.
Varios medios —pocos, y en su gran mayoría en México— difundieron la noticia, hasta el punto de que llegó a oídos de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien lo desmintió durante un acto, porque alguien de su equipo ya sabía que era un bulo.
Debenedetti el graciosetti
Tommasino Debenedetti es un periodista italiano que se hizo famoso por publicar numerosas entrevistas con personalidades de la cultura como John Grisham, Gore Vidal o Philip Roth. El problema es que años después se descubrió que eran todas falsas; al destapar el engaño, Debenedetti dijo que lo había hecho a propósito para exponer a los medios de información no rigurosos —como excusa no está mal.
Desde entonces se ha dedicado a «matar» a muchos escritores y escritoras —tiene una fijación con esta profesión, al parecer.
Muerte a los escritores
Siguiendo siempre el mismo modus operandi, crea una cuenta falsa en X de una editorial —a veces ha sido una persona cercana a la víctima— y después retuitea la noticia falsa del fallecimiento que él mismo ha plantado previamente.
En 2024, Debenedetti creó una cuenta falsa en X de la editorial Tusquets para comunicar la, falsa, muerte del escritor Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959). Un año después hizo lo mismo con la premio Nobel de literatura 2024, Elfriede Jelinek (Mürzzuschlag, 1946).
También le ha hecho la misma «broma» a Milan Kundera, Kazuo Ishiguro y otros más.

El desmentido
La Fundación Elena Poniatowska Amor A.C. salió al paso para frenar la desinformación. En un comunicado oficial afirmaron que la escritora estaba «perfectamente bien y goza de buena salud».
Unas horas después publicaron una grabación de la propia Elena Poniatowska aclarando que estaba viva.