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La quietud poblada

La quietud poblada

Alberca

Sentí la piel quemando vuestra lozanía.
Vosotros,
cuerpos de laureles al sol
dentro de una alberca centelleando.

Vosotros,
que en las largas tardes de verano
nos dais la vida
con vuestro gesto movido
entre las albahacas.

Casi tierna
y ya es temeraria
vuestra lozanía,
con ese denuedo
que se arroja al vacío inconscientemente.

Solo se oye la zabullida.
Queda el miedo.

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