La canción de las cerezas - escritoras.com
La canción de las cerezas Blanca Riestra
 Portada de La canción de las cerezas

Cuando ella llegó a París, la ciudad había dejado de ser una fiesta para convertirse en un espléndido vertedero. Todos llegaban a París huyendo de sí mismos, y por eso París era inevitablemente la ciudad en la que todos acababan encontrándose. Y es que todas las ciudades son la misma ciudad, y una casona ocupada en la plaza de la Bolsa puede erigirse en una metáfora del mundo.