Entrevista a Jenn Díaz

Entrevista a Jenn Díaz
 
Jenn Díaz nació en Barcelona en 1988, su primera novela se publicó en 2011, Belfondo, al año siguiente publicó El duelo y la fiesta y en 2013 Mujer sin hijo. Ha sido destacada en antologías como Bajo treinta y Nueva temporada (que ya hemos reseñado).
Colaboradora habitual de las revistas Jot Down, Granite and Rainbow y El blog de mujeres de El País, puedes leerla en su blog Fragmentos de interior. Su última novela es Es un decir.

 

Puedes leer nuestra reseña de Es un decir, de Jenn Díaz

 

¿Qué ha influido más en el desarrollo de Mariela, la muerte de su padre o la reacción de los que la rodean ante ese fallecimiento?
Desde luego, la reacción de los que la rodean. Aunque en un principio pueda parecer que el mayor acontecimiento de la novela es la muerte del padre, incluso aunque Mariela no deje de hablar de él y le dé muchísima importancia, lo relevante es cómo se enfrentan a la soledad la madre y la abuela, y cómo de paso Mariela tiene que aprender con unas nuevas normas: domésticas y sociales.

 

Las mujeres de la novela parecen estar todas educadas, influenciadas por sus madres y por la falta o el exceso de atención, a su vez parecen estar sobrepasadas por la maternidad ¿crees que es algo de esa época o es inherente a las madres?
Es inherente a las madres, a la época, a las herencias, a la educación. Todavía hoy, aunque mucho más sutil, hay discursos parecidos. O tan opuestos, que se vuelven a parecer. Las hay que son sólo madres, las hay que consideran que ser sólo madre es perjudicial, las hay que necesitan que las demás no sean madres porque entienden que echan su vida a perder, las hay que consideran el discurso maternal poco feminista, las hay que necesitan realizarse a través de una carrera profesional y las hay que lo hacen a través de la vida doméstica. Ninguna tiene la razón porque generalizar con un tema tan complejo es un absurdo. Entonces, en la época de la novela, no había tantas alternativas, y una mujer valía en función de lo que sabía parir, de cómo organizaba la vida familiar y cómo educaba a sus hijos, pero sobre todo a sus hijas. Están influenciadas, y toda esa influencia se arrastra todavía.

 

La novela está focalizada desde el punto de vista de una niña, con las limitaciones que conlleva ¿qué te aportaba esa voz en lugar de la de una adulta?
Sobre todo, frescura. Pero también una madurez a medias, un sentido del humor y un descaro, que un adulto sería incapaz de utilizar en una situación tan dramática. Saber las cosas a medias, como Mariela, o no tener todas las herramientas para comprender todas las conversaciones, airean mucho la voz en primera persona, y se vuelve más rebelde, irónica y despierta.

 

Todas tus novelas tienen una extensión corta ¿Te sientes más cómoda en ese terreno?
Me siento más intensa. Aunque es algo que no me planteo: cuando creo que ha llegado el final de la novela, la cierro, independientemente de las páginas.

 

Sueles citar como referentes a Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Natalia Ginzburg, ¿encuentras más nexos en común, en general, con la mirada de la escritoras que la de los escritores?
Me siento llamada por las novelas sensibles, y me da lo mismo si son escritas por mujeres o por hombres. Pero es indudable que las escritoras han fijado en sus novelas temas que los hombres no tratarían igual, y su mirada me inspira muchísimo más. No es una decisión voluntaria, sino intuitiva.

 

 Portada de Es un decir
Es un decir Jenn Díaz
  • Lumen S.A.
  • 2014
  • 978-84-264-0010-9
  • Español
  • Novela
  • 162pp.

«El día que cumplí once años mataron a mi padre... la palabra asesinado se me metió en la cabeza igual que esas moscas tontas que entran en tu casa y no saben cómo salir»

Mariela está a punto de soplar las velas de una tarta, cuando de repente oye un disparo. Y tras el disparo solo quedan el silencio de su madre, los comentarios vagos de la abuela y las preguntas de esa niña terca que se empeña en saber quién mató a su padre y por qué, mientras en el pueblo el recuerdo de la guerra civil aún ronda las calles.

Mariela, esa señorita de vida flaca, esa mujer a medio hacer, entra en el mundo de los adultos mirando de reojo, escuchando detrás de las puertas cerradas, lamiendo piedras del río como si fueran caramelos, y con ella vamos descubriendo despacio los huecos de la vida y la fatiga de ir cumpliendo años en un mundo donde todo es un decir porque la verdad duele.

María Victoria Atencia, Premio Reina Sofía de Poesía

cab-Maria-Victoria-Atencia

La escritora María Victoria Atencia obtuvo el XXII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana el pasado 6 de mayo.

El galardón, convocado conjuntamente por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca, se otorga al conjunto de la obra de un autor o autora en vida en el género de la poesía.

Este año se presentaron cuarenta candidaturas, y el jurado que decidió dar el premio, y su correspondiente dotación de 42.100€ y la edición de una antología de su obra, a la poeta malagueña María Victoria Atencia, estuvo formado por, entre otros,  José Manuel Blecua, Nuno Júdice, Ana Santos Aramburo, Directora de la Biblioteca Nacional,  Ana María MachadoMaría Ángeles Pérez López.

María Victoria Atencia (Málaga, 1931) es una de las grandes poetas vivas de la literatura española y una de las más admiradas. Premio Nacional de la Crítica en 1998, Premio Federico García Lorca en 2010, fue nominada para pertenecer a la Real Academia en 2012.

Entrevista a Raquel Morán

Entrevista Raquel Morán

 

Raquel Morán (Oviedo, 1969): Licenciada en Geografía e Historia, es profesora de francés y español de Secundaria en Londres, ha publicado varios relatos y un ensayo, Mancunians and Music: Tales of the Underground, the Internet and the Manchester Music Scene. Su primera novela, No Smoking, se publicó el año pasado en la editorial Baile del Sol. Su blog es littleasturias.

 

Ya puedes leer nuestra reseña sobre su novela No Smoking.

 

¿Cómo se te ocurrió la idea de integrar diferentes historias dentro de la novela?

La patética realidad es que las dos novelas nacieron como historias diferentes: la novela secundaria, la de la huida del niño Dino y de Teo hacia Burdeos en mitad de una guerra de religión entre estados musulmanes y estados laicos comenzó a gestarse a primeros del 2005, y pretendía ser una suerte de epopeya, del estilo de Les Misérables o Guerra y Paz. Yo no soy ese tipo de escritora, me aburro enseguida cuando comienzo a imaginar más de cinco personajes, les olvido los nombres, y el tipo de cosas que escribo no tienen nada que ver con lo que nos contaba Clarín en La Regenta –qué más quisiera, que escribir como mi paisano–. Guardé esa novela sin título durante unos meses y comencé a escribir otra, con el título de No Smoking y en la que dos jóvenes se iban a citar a las puertas de la empresa para la que trabajaban nada más que a fumar y contarse historias, a retarse cuál contaba la historia más interesante.

Como a mí no me gusta desechar nada de lo que escribo, me propuse «empotrar» (embed) la historia del Dino en la de No Smoking, así que los protagonistas de No Smoking se contasen la historia del Dino por entregas. Lo que vincula las dos historias, es la dicotomía actual que parece existir en nuestros días entre Oriente y Occidente, laicismo e islamismo.

Al fin y al cabo, una de las pocas cosas que me ha salido redonda en No Smoking es la admisión de que los contadores (nosotros, los escritores) llevamos una vida de lo más aburrida y los que en realidad viven vidas interesantes son los personajes.

 

¿Fue un reto escribir una historia con varias narrativas internas?

No, puesto que las escribí como novelas separadas: yo sabía adónde se dirigían el Dino y su amigo Teo, y también sabía lo que iba a pasarles a Lara y a su Teo. Lo único que costó un poco de trabajo fue en dónde «meter» exactamente cada capítulo.

Siempre hay un grado de «experimentación» con la estructura de mis novelas. Es que me aburro fácilmente: si puedo ir de A a B pasando por el punto C, no voy directa.

 

La protagonista desea a Teo, pero no es capaz de dar el primer paso, ¿consideras ese comportamiento algo propio de su género o de la sociedad actual?

Yo creo que las cartas están sobre la mesa, boca arriba, desde el primer día. El primero que se da cuenta de que es objeto de deseo por parte de otra persona es el propio objeto de deseo. Teo sabe que Lara está enamorada, pero es incapaz de corresponder: ¿debido a su enfermedad?, ¿debido a que, simplemente, Lara no es su tipo?, ¿debido a que, en realidad, hay otra mujer, en algún lado?
Yo quería jugar, reflexionando sobre la relación entre Teo y Lara, entre los puntos en común que existen entre la creación artística y el enamorarse: la obsesión que ciega, la idealización del objeto deseado, cómo el amor nos hace mejores personas –la escritura también, si es buena-, cómo el amor embellece nuestras vidas –la escritura también, si es buena–…
Lara no es una mujer chapada a la antigua y ha tenido relaciones anteriores, pero todo el mundo espera a que se presente la mejor ocasión para lanzarse al agua, el ‘momento mágico’, y esta nunca se presenta, sólo se presentan historias. Y, ¿no son algunas de nuestras mejores historias de amor meramente platónicas? Mira la miga que dio en Citizen Kane la chica del vestido blanco…

 

La novela tiene un presente algo convulso y sugiere un futuro pesimista, ¿es algo que compartes?

Ay, aquí yo tengo que ir con pies de plomo, la novela se ha quedado un pelín desfasada, porque, cuando yo la empecé, a primeros del 2005, los atentados de Madrid habían ocurrido menos de un año antes, los de Londres iban a ocurrir en julio del 2005 y habían pasado solamente tres años desde los de las Torres Gemelas. Los prisioneros de Guantánamo, los vuelos secretos de la CIA torturando a miembros prominentes de Al Qaeda, la busca y captura de Bin Laden, la invasión de Iraq… todo estaba muy fresco en las páginas de los periódicos. Está claro que hay una guerra no declarada contra ciertos países y grupos islamistas muy intransigentes, y es cierto que la principal ‘amenaza de los Estados laicos de Occidente’ ahora vendría del Próximo Oriente y no de Rusia y sus aliados. ¿Qué puedo decir? En Gran Bretaña la población de religión musulmana es un porcentaje importante de la población total, y la educación británica –lo sé por propia experiencia– y el gobierno británico están haciendo un gran trabajo promoviendo la tolerancia religiosa y el respeto a otras culturas; se trabaja mucho por erradicar la «islamofobia» de la sociedad británica. Pero la política francesa o la española no son tan activas en promover el respeto hacia otras religiones y culturas, eso lo vemos todos.

Pero la dicotomía en el mundo de hoy existe; fíjate en las luchas entre cristianos y musulmanes en Sudán y el centro de Africa.

 

Escribes desde otro país ¿le ves algún inconveniente?

Escribo en español con un estilo un poco anglosajón, si te das cuenta. Esto tiene sus inconvenientes y sus ventajas: cuando uno vive en otro país, no es ni del país en que nació ni del país en el que vive. Yo ni soy ya del país de mis padres ni lo soy del de mis hijas, la ventaja es que me permite ver todo con ojos de «outsider», de extranjera. Y eso he intentado plasmarlo en No Smoking, porque, ¿en qué ciudad viven Teo y Lara? Puede ser Londres o puede ser otra ciudad.
Al final, volvemos a lo mismo: el único país desde el que un escritor escribe es su mente, su imaginación.

 

 Portada de No smoking
No smoking Raquel Morán

La novela narra la historia de dos compañeros de trabajo, Lara y Teo, que se citan a las puertas del edificio de la empresa para la que trabajan a contarse cuentos y a fumar.

Lara termina por enamorarse de Teo, y para ella las historias que cuenta a Teo son una manera de ganárselo, de conquistarlo; de Teo poco sabemos, salvo los pensamientos y reflexiones inconexos y peregrinos que salpican la novela, puesto que es Lara quien nos cuenta la historia en primera persona, la historia de la evolución de sus cuentos y de su amor por Teo. Hay también una segunda novela en la novela, que se van contando Lara y Teo por entregas, y que tiene como protagonistas a un niño y a un hombre en medio de una guerra de religión.

Intenta ser una reflexión sobre la naturaleza del amor y de la creación literaria y los numerosos puntos en común que les unen. También, sobre el clima de crispación político-religiosa que vive el mundo de nuestros días.

Reseña de Es un decir, novela de Jenn Díaz

Es un decir

 

La novela comienza con Mariela rememorando el momento en que descubre la muerte de su padre a manos de unos desconocidos; es su undécimo cumpleaños y su vida quedará marcada para siempre, no tanto por el asesinato de su padre, como por el conjunto de misterios, secretos y susurros que comenzarán a rodear su vida a partir de ese instante. La niña, ahora huérfana de padre, vive con su madre y su recién instalada abuela, y desconoce las razones por las que han matado a su padre. A través de su narración vamos intuyendo el contexto social y personal de su familia, leyendo a veces entre líneas cosas que a la protagonista se le antojan complicadas de descifrar debida su edad.

Pero no es el trágico evento lo que inquieta a Mariela, ni lo que acabará descifrando en su totalidad; el análisis que la joven huérfana, semihuérfana, realizará de las diferentes maneras que tienen las personas de enfrentarse a la impotencia, a la realidad cuando disgusta, será lo que le otorgue la paz interior que necesita para ella misma enfrentarse a su nueva vida; vida que coincide con su entrada en la adolescencia.

La autora nos cuenta esta historia calmada en el exterior pero intensa en la protagonista, una narradora que por edad, y el uso de la primera persona, no posee todos los hilos necesarios para tejer una historia completa de su realidad; por suerte un cambio de voz narrativa, y estilo, nos permitirá descubrir, a través de un personaje adulto, algunas de las claves que a Mariela se le escapan de su situación familiar pasada y presente.

Jenn Díaz demuestra. una ocasión más. su fina vista para los procesos internos del ser humano en situaciones naturales, y con desnudez es capaz de adornar a sus personajes de los detalles que nos hacen personas complejas y difíciles de categorizar. Un dominio del lenguaje que hace que la lectura sea un placer estético y un ritmo narrativo acompasado, nunca lento, hacen que esta novela sea una lectura exquisita, y breve, para cualquiera.

 

 Portada de Es un decir
Es un decir Jenn Díaz
  • Lumen S.A.
  • 2014
  • 978-84-264-0010-9
  • Español
  • Novela
  • 162pp.

«El día que cumplí once años mataron a mi padre... la palabra asesinado se me metió en la cabeza igual que esas moscas tontas que entran en tu casa y no saben cómo salir»

Mariela está a punto de soplar las velas de una tarta, cuando de repente oye un disparo. Y tras el disparo solo quedan el silencio de su madre, los comentarios vagos de la abuela y las preguntas de esa niña terca que se empeña en saber quién mató a su padre y por qué, mientras en el pueblo el recuerdo de la guerra civil aún ronda las calles.

Mariela, esa señorita de vida flaca, esa mujer a medio hacer, entra en el mundo de los adultos mirando de reojo, escuchando detrás de las puertas cerradas, lamiendo piedras del río como si fueran caramelos, y con ella vamos descubriendo despacio los huecos de la vida y la fatiga de ir cumpliendo años en un mundo donde todo es un decir porque la verdad duele.

Reseña de No Smoking, de Raquel Morán

no smoking

 

Si algo nos gusta en la literatura es que hable de ella misma; novelas en las que las que una novela es el centro de la acción, personajes que leen, que escriben, que se adentran en otros libros, personajes que salen de un libro para que leamos lo que les ocurre en el libro que a su vez leemos… ¿será porque nos sentimos identificados con personajes con los que compartimos la pasión por la lectura? ¿Es, quizás, que la ficción dentro de la ficción es un doble regalo? ¿Sentimos que leemos y descubrimos es historia dentro de la historia al mismo tiempo que los personajes?

En No Smoking Lara y Teo se convierten en una de esas amistades fomentadas, como es tan común hoy en día, por la legislación antitabaco. Trabajadores de la misma empresa que se encuentran en el exterior de la oficina para fumar en sus descansos y comienzan a inventarse, y contarse el uno al otro como entretenimiento, historias, narraciones, bajo la premisa de no ponerlas nunca por escrito, que sean efímeras y orales. Así la protagonista y narradora irá adentrándose en el mundo de la ficción e historia a historia intentará llegar a conocer al Teo que se oculta tras los relatos que inventa para ella, para ellos.

Esto nos permite saltar de la historia de nuestros protagonistas a las historias de sus protagonistas, los que idean en esos encuentros en horario de oficina. Tanto con relatos breves e independientes, como con una narración larga que co-crean durante el otoño-invierno, Raquel Morán nos irá sumergiendo en diferentes historias en estas ficciones dentro de la ficción principal.

Si la novela ya es moderna en su planteamiento y ágil en su desarrollo, la inclusión de esta literatura interna la hace más dinámica, los saltos de la narración principal a las narraciones internas no entorpecen, se agradecen, y el hecho de tener dos novelas en una, duplica la intriga y el deseo de alcanzar una conclusión.

Raquel Morán ha conseguido entregarnos una novela muy bien llevada a cabo y con muchos aciertos de estructura, en esta novela que son dos, y que mantiene el interés en todos sus personajes, es de especial mención la lectura que podemos hacer sobre el tema de la historia secundaria, situada en futuro catastrofista no muy lejano al presente de la novela principal, y probablemente un futuro que si no probable, si plausible en nuestra realidad.

Interesante y hasta cierto punto arriesgada por las múltiples líneas narrativas que conllevan así temáticas variadas, pero una elección que está bien resuelta y encaja en el conjunto de la novela.

 

Raquel Morán (Oviedo, 1969): Licenciada en Geografía e Historia, es profesora de francés y español de Secundaria en Londres, ha publicado varios relatos y un ensayo: Mancunians and Music: Tales of the Underground, the Internet and the Manchester Music Scene. No Smoking es su primera novela.

 

Hemos entrevistado a Raquel Morán sobre su novela No Smoking

 

 Portada de No smoking
No smoking Raquel Morán

La novela narra la historia de dos compañeros de trabajo, Lara y Teo, que se citan a las puertas del edificio de la empresa para la que trabajan a contarse cuentos y a fumar.

Lara termina por enamorarse de Teo, y para ella las historias que cuenta a Teo son una manera de ganárselo, de conquistarlo; de Teo poco sabemos, salvo los pensamientos y reflexiones inconexos y peregrinos que salpican la novela, puesto que es Lara quien nos cuenta la historia en primera persona, la historia de la evolución de sus cuentos y de su amor por Teo. Hay también una segunda novela en la novela, que se van contando Lara y Teo por entregas, y que tiene como protagonistas a un niño y a un hombre en medio de una guerra de religión.

Intenta ser una reflexión sobre la naturaleza del amor y de la creación literaria y los numerosos puntos en común que les unen. También, sobre el clima de crispación político-religiosa que vive el mundo de nuestros días.

Reseña de Desiguales por ley, de María Pazos Morán

desiguales ante la ley

 

Estamos experimentando una época en España llena de cambios en políticas sociales, desde las reformas legislativas explícitas de leyes y códigos legales, hasta las supresiones tácitas de las leyes de igualdad y dependencia. El libro de María Pazos, matemática y coordinadora de la línea de investigación sobre Fiscalidad y Género del Instituto de Estudios Fiscales, se centra en cómo políticas que se plantean abiertamente igualitarias, y otras más neutras en el campo de la igualdad, pueden, y lo hacen en los ejemplos que en este ensayo se presentan, acabar creando situaciones paradójicas de desigualdad entre hombres y mujeres y resultando sorprendentemente nocivas para las mujeres, y en algunos casos para los hombres también; como ocurre, por ejemplo, en el caso de los permisos de paternidad transferibles que acaban siendo transferidos a las mujeres, o los casos de personas que cotizan poco y si fallecen dejan una pensión de viudedad decente pero si se jubilan no pueden acceder a una mediana pensión de jubilación para ellos mismos.

La autora presenta datos reales y ajustados a España y contrastados con informes de las situaciones actuales en otros países europeos. Hay que decir dos cosas de este ensayo: una es que no se trata de un libro teórico, está basado en cifras más concretas que porcentuales o estimativas, lo que hace difícil refutar la mayoría de las afirmaciones presentadas, y la otra es que la autora no se limita a señalar los hechos, ofrece soluciones coherentes.

Con una actitud comedida, sin demagogias ni reivindicaciones viscerales, María Pazos nos muestra un análisis detallado de cómo el sistema impositivo español desgrava más por una esposa no trabajadora que por una criatura a cargo, cómo esos beneficios económicos por no entrar en el mercado laboral combinados con los correspondientes en las pensiones de viudedad pueden hacer rentable el que la mujer deje su trabajo con tranquilidad para dedicarse a cuidar de familiares ascendentes y descendentes, cómo los permisos laborales parentales siguen fomentando que sea la mujer la que los disfrute y cómo, además, se fomenta la economía sumergida desde la propia administración. Para las personas no versadas en asuntos fiscales y legales se explican importantes conceptos como equidad y eficiencia, los efectos que el empleo a tiempo parcial tiene sobre el sistema de pensiones, la elasticidad laboral en las mujeres, e incluso los mitos de los efectos de la población inmigrante sobre la situación de las mujeres.

Este ensayo será un referente en temas de igualdad fiscal y económica durante mucho tiempo, tanto por lo concreto de su investigación como por las propuestas generales que plantea en materias de igualdad para las mujeres. Seas hombre o mujer, entiendas de economía o no, estés al tanto o no en temas de igualdad, este libro te hará pensar sobre las leyes y normas que creías comprender. Si solo vas a leer un ensayo este año, que sea este. María Pazos Morán ha realizado un trabajo impecable sobre cómo el gobierno puede fomentar o frenar la igualdad de sus ciudadanos.
 

 Portada de Desiguales por ley
Desiguales por ley María Pazos Morán

En lo que conocemos como “mundo desarrollado”, la mayoría de la población se muestra en las encuestas a favor de la igualdad, las leyes ya no distinguen los derechos atendiendo al sexo de las personas y en muchos países existen “políticas de igualdad”. Entonces, ¿cómo es posible que persistan las desigualdades entre hombres y mujeres? María Pazos Morán explica en este libro que las políticas públicas vigentes proporcionan incentivos económicos para que se mantenga la familia tradicional, no permiten que ambos sexos puedan repartirse igualitariamente el cuidado de sus criaturas y personas dependientes e impiden a muchas mujeres mantenerse en el empleo de calidad durante toda la vida.

En definitiva, a pesar de la retórica oficial, no se ofrecen condiciones materiales para la igualdad. En el actual contexto de liquidación de las políticas sociales, la autora argumenta la necesidad de mantener y profundizar estas políticas y de eliminar sus actuales sesgos de género y, apoyándose en la experiencia internacional, esboza una vía para el cambio estructural hacia una sociedad compuesta por personas sustentadoras/cuidadoras en igualdad. Además, contradice de forma argumentada percepciones ancestrales firmemente arraigadas, como que son las mujeres quienes eligen especializarse en el trabajo doméstico y de cuidados, que la desigualdad beneficia a la economía o que una sociedad igualitaria es utópica. Pero, sobre todo, defiende que justicia social y de género son inseparables y que las reformas propuestas beneficiarán a todos los seres humanos. Una visión sintética e integradora que llenará un vacío en la literatura internacional sobre igualdad de género y sobre política social.

Entrevista a Elvira Navarro

Entrevista a Elvira Navarro
 
Elvira Navarro  (Huelva, 1978) ha publicado tres novelas, La ciudad en invierno (2007), La ciudad feliz (2009), Premio Jaén de Novela y Premio Tormenta y este año, en Literatura Random House, ha visto la luz La trabajadora.

 

En tus novelas las obsesiones, manías persecutorias, miedos, están muy presentes ¿son temas que te interesan o que no puedes evitar?

La obsesión nos estructura a muchos. Es el mejor mecanismo para no resolver nunca nada. Lleva a la parálisis, a la muerte en vida. Creo que muchos fracasos pueden explicarse por las obsesiones. La manía persecutoria es un tipo de obsesión. El miedo, en cambio, es algo más básico, aunque alcanza lo bajo y lo alto. Me explico: está ligado a la supervivencia según la ciencia, pero también, y esto no lo aclara la ciencia, hay un miedo desligado de las situaciones de peligro, pero que nos acompaña; una suerte de miedo metafísico. Este segundo tipo de miedo es un misterio. En la medida en que la narrativa se hace cargo de conflictos, y de que estos conflictos suelen vehicularse a través de personajes, es casi inevitable hablar de obsesiones y miedos en casi cualquier ficción. Yo no soy una excepción.
 
Pareces tener una fascinación por Madrid, ¿es esa ciudad en concreto o son las grandes ciudades en general?

Me ocurre con los espacios lo mismo que con las personas: que hay encaje o no lo hay. Con esto te contesto a si me sucede lo mismo con todas las grandes ciudades en general: no. Hay ciudades en las que no me siento cómoda. Con Madrid el amor es y sigue siendo duradero por motivos que tienen mucho que ver con mi biografía. Me eduqué viendo La bola de cristal, que era un producto de la movida. He sido siempre fan de Almodóvar, en cuyas pelis veía un Madrid que me fascinaba. Conocí de adolescente a algunas personas de Madrid que me enseñaron que podía vivir de otro modo. Y en fin, todo ello y algunas cosas más fue generándome la necesidad de venirme a Madrid. Es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida: todavía hay muchos días que salgo a caminar por la ciudad con una sensación de amor absoluto hacia sus calles y con la certeza de no querer estar en ningún otro lugar. Más allá de lo biográfico, te diría que los espacios, y no sólo los urbanos ni los que me gustan, me llevan a escribir. Todos mis libros salen de espacios que la memoria ha elaborado a su gusto y que piden ser nombrados, recorridos, en la escritura. Podría además darte razones que llevarían a pensar que el protagonismo de la ciudad en mis libros es algo premeditado; sin embargo, y aunque a menudo lo presento como una militancia, son razones elaboradas a posteriori, por reacción.
 
Mezclas lo autobiográfico con la ficción en esta novela sin que haya una frontera discernible para quien la lee ¿es algo natural para ti, o intentas provocar esa incertidumbre?

La novela parte de algunos elementos autobiográficos, pero no es autobiográfica. No es además mi intención generar incertidumbre, puesto que la cuestión de si lo que le pasa al personaje procede de mi biografía o no es baladí. No es de lo que trata el libro. En todos mis libros he acudido a mi memoria para construir los personajes, amén de que los conflictos que planteo son los que me ocupan, pero eso no es exclusivo de mí. Vargas Llosa lo cuenta muy bien en Cartas a un joven novelista, donde dice que toda novela es un striptease invertido del autor.
 
También varías las voces narrativas e incluso los modelos…

Domingo Valenciano Moreno me dijo en la presentación de La trabajadora en Sevilla que las diferentes voces del libro podían leerse como los heterónimos de Pessoa, y pensé que tenía razón. Las voces son distintas, pero no demasiado: funcionan como espejos. En cuanto al modelo, me han hecho varias lecturas: desde que es cervantina por contener historias muy delimitadas que podrían funcionar solas y por la autoconciencia textual, hasta que se acerca por momentos al thriller. Lo único que yo puedo decir al respecto es que traté de ser fiel a lo que me pedía el texto.
 
En las novelistas más contemporáneas hay una tendencia a la novela corta, al cuento, ¿es síntoma de esta generación digital?

No creo que se trate sólo de las novelistas. También muchos novelistas se decantan por textos más breves. No puedo contestarte con fundamento a si eso es consecuencia de lo digital. Creo en todo caso que lo digital ha modificado la vivencia del tiempo. En mi caso, ha dinamitado esas tardes en las que tenías tres horas sin nada que hacer, salvo leerte una novela. Y como dice Elena Medel: si quiero escribir, tengo que desenchufar el router.
 
¿Qué narradoras actuales te parecen más interesantes?

¿Por qué ceñirnos a las autoras? El otro día le leí a Esther García Llovet sobre la discriminación positiva que la discriminación nunca es positiva. No sé si estoy de acuerdo en todos los casos, pero sí en literatura, pues preguntar desde el género es negar la universalidad (a los hombres nunca se les pregunta desde su condición; se da por hecho que lo que escriben vale para todos). Dicho esto, las narradoras actuales que más me interesan son Lydia Davis, Ana Blandiana y Belén Gopegui.
 
Lee nuestra reseña de La trabajadora, última novela de Elvira Navarro.
 

 Portada de La trabajadora
La trabajadora Elvira Navarro
  • Literatura Random House
  • 2014
  • 978-84-397-2806-1
  • Español
  • Novela
  • 160pp.

Elisa Méndez trabaja como correctora para un gran grupo editorial. Sus escasos ingresos la obligaron a mudarse a un piso al sur de Madrid, y para poder pagar el alquiler aceptó como inquilina, por recomendación de su amigo Germán, a su antigua colega Susana, una estrambótica e inmensa rubia con algunos problemas mentales que acaba de regresar de una temporada en Utrech. Susana es una artista que hace collages con trozos de mapas, pero que trabaja como teleoperadora. Elisa siempre está intentando sonsacar información sobre sus labores a Susana, aunque sea sólo para conseguir un trabajo similar con el que lograr llegar a fin de mes, pero nunca lo consigue. Años después, Elisa intenta poner punto y final a una novela que cuenta todo lo que vivió en el pasado. Sentada frente a su psiquiatra, le expone que necesita que la terapia le sirva de coda a su obra; y que su superación del miedo y su paranoia serán narradas como un capítulo final a partir de sus conversaciones. Pero la cuestión es, ¿y si no consigue superarlos? Entonces el libro, y la vida, tendrán que quedarse como están.

Carmen Juan Romero, Premio de Poesía Joven «Pablo García Baena»

garciabaena

La escritora Carmen Juan Romero ha resultado ganadora del VII Premio de Poesía Joven «Pablo García Baena» con el poemario Amar la herida.

El premio está convocado por la editorial La Bella Varsovia y se otorga a un poemario inédito y escrito en castellano por un autor o autora de menos de treinta años; la obra seleccionada será publicada por la editorial.

A esta séptima convocatoria se presentaron 61 originales y el jurado estuvo formado por Daniel García Florindo, Almoraima González, Martín Lucía, Charo Ramos, y Antonio Rivero Taravillo.

Carmen Juan Romero nació en Alicante en 1990 y ha obtenido galardones anteriormente por sus relatos; además de sus diferentes proyectos relacionados con el arte y la literatura, es flautista profesional.

Reseña de Ortotipografía para diseñadores, de Raquel Marín Álvarez

Ortotipografía para diseñadores

 

La ortografía es el conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua (para separar los elementos de una enumeración se pone una coma). La ortotipografía se define como «el conjunto de usos y convenciones particulares por las que se rige en cada lengua la escritura mediante signos tipográficos» (en qué posición, altura y grosor se pone una coma). La importante diferencia entre ambas definiciones está en que si, para la ortografía tenemos unas normas claras, para la ortotipografía no, las características ortotipográficas se basan en «usos y convenciones». Obviamente ambas disciplinas están interconectadas y se solapan, aunque no debería ser así (pero la ortografía tiene ínfulas ortotipográficas a veces, y a la ortotipografía le da envidia la fama de su hermana).

Uno de los grandes descubrimientos de este libro (algo vergonzoso, al menos para alguien que se dedica a esto) echa por tierra la famosa anécdota, más bien leyenda urbana, del oficinista que pregunta al informático de la oficina: «¿Cómo se ponen los números en mayúscula?»; pues bien, resulta que sí existen los números en mayúscula… más o menos.

Raquel Marín no solo unifica criterios, también ofrece ejemplos de diferentes posibilidades de empleo de signos ortográficos —no olvidemos que no hay normas claras al respecto de muchos de los casos que nos podemos encontrar a la hora de representar un texto— como citas, acotaciones, enumeraciones.

Como el texto indica en este manual, los teclados qwerty, el paso de la máquina escribir al ordenador, el conjunto de caracteres ASCII, han definido nuestra manera de emplear los signos ortográficos. Un buen e interesante ejemplo, detallado en el libro, es el reemplazo que en nuestra cultura las comillas latinas [«»] han sufrido por las inglesas [“”] e incluso más comúnmente se las reemplaza por gemelas mecanográficas [""]; y todo simplemente por no aparecer en el teclado estándar de los ordenadores personales.

Solo por esta última razón cualquier persona amante del lenguaje debería leer este libro, breve y al grano, pero desde luego, cualquier persona dedicada al diseño gráfico, la maquetación, cualquiera con un interés en redactar correctamente, debe absolutamente echar un vistazo a este tratado de ortotipografía. De la misma manera que no escribimos las palabras sin acento, todo en mayúsculas, o sin puntuación, deberíamos prestar más atención a cuándo usar paréntesis, cursivas o guiones.

 Portada de Ortotipografía para diseñadores
Ortotipografía para diseñadores Raquel Marín Álvarez

¿Qué diferencia hay entre las comillas latinas («»), inglesas (“”), simples (‘’), mecanográficas (") y la doble prima ('')? ¿Cuándo debemos usar cada una de ellas? ¿Cómo distinguir entre el guión (-), la raya (—) y el signo menos (–)? ¿Cómo se destaca una palabra en un titular? ¿En cursiva, en negrita, «entre comillas»?

Si eres diseñador gráfico y en alguna ocasión te has topado con alguna de estas dudas, este es tu libro: el primer manual de ortotipografía pensado específicamente para los profesionales del diseño. La palabra ortotipografía refiere al conjunto de reglas que determinan el uso lingüísticamente correcto de la tipografía. Para el profesional de la comunicación su conocimiento es imprescindible, no solo para saber aplicar sus normas con corrección, sino también para poder explotar con rigor el potencial expresivo —visual y lingüístico— de cualquier familia tipográfica.

Con un estilo ameno y directo y el apoyo de una amplísima muestra de ejemplos, este libro aborda los problemas y dudas ortotipográficos que suelen asaltar con más frecuencia al diseñador e incide en las cuestiones de diseño que se solapan con la corrección ortotipográfica. Esta guía se convertirá en un manual de cabecera imprescindible para el profesional de la comunicación gráfica.