Andrés nunca consiguió que Ronda le hablara de las dos cicatrices paralelas que se pasean insolentes y enigmáticas por su pecho. Su silencio, aparentemente contumaz y caprichoso, convertirá a aquellas costuras escalofriantes en una obsesión que Andrés resolverá investigando.
Empar Fernández guía al lector por esta historia sórdida, pero de tintes cotidianos y consecuentes, con una narración precisa y sobria hasta la sima abierta del corazón humano, el lugar inhóspito en el que brotan a borbotones los motivos que construyen y arruinan nuestras vidas.