El rapto del Santo Grial Paloma Díaz-Mas
 Portada de El rapto del Santo Grial

Fatigados y achacosos, los ancianos caballeros de la Mesa Redonda acuden a la convocatoria del Rey Arturo, quien les comunica que se ha descubierto el lugar en que se encuentra el Santo Grial -el castillo de Acabarás, donde lo han escondido Blancaniña y otras cien tentadoras doncellas-, y ordena que tres de entre ellos, Lancelote del Lago, Perceval y el singular Caballero de Morado, partan en su busca. Los caballeros, aún acatando la voluntad del monarca, la reciben con sumo pesar, ya que, una vez en posesión del Grial, se extenderá una era de insipida bienaventuranza que supondrá el fin de la aventura, por lo que las generaciones futuras los maldecirán eternamente. Pero no sospechan que los planes del Rey Arturo son más tortuosos.