Mar Mella nació en Madrid en 1967; si no te suena mucho el nombre de esta escritora, es porque acaba de entrar en el mundo de las letras con su primera novela, recién publicada, Azul Vermeer, que hemos leído, disfrutado y reseñado. Presentó esta preciosa novela al Premio Ateneo de Sevilla 2011 y quedó entre los finalistas del galardón; este año ha visto la luz de la mano de la Ediciones Martínez Roca; hablamos con ella de su primer experiencia como novelista, y de su primera obra.

 

¿Cuánto tiempo te llevó escribir esta novela?

¡Muchísimo! (risas!!). Desde que empecé a escribirla hasta su publicación, probablemente pasaron más de diez años. Es cierto que tuve muchas interrupciones en ese tiempo, tanto laborales como familiares, pero fue un proceso largo y bastante laborioso.

 

¿Por qué el mundo de la restauración en concreto?

Es una profesión que siempre me ha llamado mucho la atención porque combina adelantos y medios técnicos, de última generación, y, a la vez, conserva un carácter muy artesanal. Supongo que al conocerla sólo desde fuera, sin el desgaste de ejercerla a diario, mantengo una idea bastante romántica de la profesión. Me cuesta mucho disociarla del amor y el respeto al mundo del arte. Me asombra que logren mantener esa distancia, que todo buen restaurador debe imponerse, para alterar la obra lo menos posible y respetar el trabajo original.

 

Todos los personajes tienen un pasado fascinante, y sin embargo muy realista, que nos cuentas en diferentes capítulos ¿cómo decides cuánto contar de cada uno de ellos?

Cómo con una persona real, la relación entre mis personajes y yo, se va haciendo más profunda poco a poco. Al principio hay cierta distancia y prudencia entre nosotros, que el avance de las páginas y el tiempo van logrando derribar. Cómo cualquier ser humano, unos resultan más abiertos y a otros les cuesta más dejarse conocer. Para mí es importante profundizar tanto en el personaje, como en su historia para que sus experiencias refuercen y expliquen las relaciones entre unos y otros.

 

Has creado una protagonista bastante impenetrable, ¿fue intencionado?

La personalidad de Marta se va revelando poco a poco a lo largo de la novela pero es verdad que hasta alcanzar el final, no se descubre completamente. En cierto modo llegar a conocerla es casi tan laborioso como la propia restauración de un lienzo. Hay que ir quitando barnices oxidados, restos de pinturas y remendar arañazos y craqueladuras para llegar a la verdadera esencia de un cuadro o de la propia Marta. Una labor que, en su caso, creo que acaba mereciendo la pena. La Marta que llega con nosotros, a las últimas páginas, consigue quitarse muchos lastres y dejar atrás muchos resentimientos. Al mismo tiempo, la esencia de su personalidad, es tal cómo es.

 

¿Qué es lo que más has disfrutado al escribir esta novela?

¡No sé si podría escoger sólo una cosa! Me ha gustado mucho dedicar tiempo a buscar información y documentación sobre pintura y restauración, pero también la labor de ir avanzando en la historia palabra a palabra, página a página. Resulta bastante adictivo ver hacerse reales a los personajes e intentar adivinar sus reacciones y ambiciones.

 

Siendo tu primera novela, ¿cómo has visto el acceso al mundo editorial?

Aunque he sido una privilegiada por haber tenido la suerte de ver publicar la novela, no ha sido un camino fácil. Autora novel y crisis económica es una combinación letal. Muchos agentes y editoriales rechazaron la novela, algunos ni siquiera accedieron a leerla. Sin embargo, en todo ese proceso, también disfruté de pequeños triunfos con los que mantuve la esperanza: cruzarme en el camino de la agente literaria Cristina Salama fue uno de ellos o que la novela resultara finalista del Premio Ateneo de Sevilla en el 2011; y otro, como no, que Carmen Fernández de Blas, de la Editorial Martínez Roca, decidiera leer el manuscrito y apostar por él.

 

¿Tendremos que esperar mucho para leerte de nuevo?

Estoy en ello, aunque me temo que tengo días más productivos que otros. Necesito corregir cada historia y cada texto muchas veces y eso tampoco ayuda. Siento una admiración enorme por esos escritores que escriben páginas enteras, sin necesitar hacer apenas cambios. Aún así espero que no me lleve tanto tiempo, porque la historia ya la siento dentro.

 

Lee nuestra reseña de Azul Vermeer de Mar Mella

 

 Portada de Azul Vermeer
Azul Vermeer Mar Mella
  • Martínez Roca
  • 2013
  • 978-84-270-4068-7
  • Español
  • Novela
  • 448pp.

Marta Miralles, una brillante restauradora de pintura flamenca, accede a restaurar un antiguo lienzo sin catalogar perteneciente a la familia Medraño, propietaria de una de las casas de subastas más prestigiosas de Europa. Cuando Marta acepta el encargo, vuelve a reencontrarse con algunos de los fantasmas de su pasado, como Javier, su primer amor, y Paddy, el hombre del que estuvo enamorada la mayor parte de su vida. Pronto, la vida de todos terminará por fundirse con la historia de ese misterioso lienzo y con la obsesión de Marta por el famoso maestro Vermeer y su obra…